Un banco es un intermediario financiero, es decir, una organización que capta recursos financieros para, a su vez, prestarlos a un tipo de interés mayor obteniendo un beneficio por ello. Al mismo tiempo, estas entidades prestan diversidad de servicios que, año a año, se hacen más completos, y más complejos.
La palabra griega “trá‧pe‧za”, que se traduce como banco, significa literalmente “mesa”, haciendo referencia a la mesa donde los cambistas realizaban su trabajo. Se dice que cuando estos negociantes no podían cumplir con sus obligaciones se les destruía su banco y de ahí proviene el término “banca rota”.
Los primeros registros de préstamos se remontan a Babilonia durante el Siglo XVIII antes de Cristo entre los sacerdotes del templo y los comerciantes. Hay prueba de que este tipo de operaciones posiblemente se efectuaban ya en tiempos de Abrahám, pues los antiguos sumerios tenían “un sistema singularmente complejo de prestar y recibir préstamos, mantener dinero en depósito y proporcionar cartas de crédito.” En Babilonia, como más tarde en Grecia, la actividad bancaria se centró alrededor de los templos religiosos, cuya naturaleza sacrosanta suponía una seguridad contra los ladrones. Pythius de Lidia, en Asia Menor, a principios del Siglo V a. C., fue el primer banquero individual del cual hay registros.
Pero los bancos en la época romana no funcionaban como los modernos. La mayoría de las actividades bancarias se llevaron a cabo por particulares y no por instituciones.
Se puede considerar que el cheque, nació durante el Siglo I, donde los bancos de Persia emitían letras de crédito conocidas como sakks utilizadas por los comerciantes musulmanes evitando así transportar el dinero en sus desplazamientos. Fragmentos encontrados en El Cairo indican que en el siglo XII cheques muy similares a los nuestros estaban en uso, sólo que más pequeños para ahorrar costos en el papel. Contienen la cantidad que debía pagarse, la fecha y el nombre del emisor.
Ferias medievales, tales como la de Hamburgo, contribuyeron al crecimiento de la banca de una manera curiosa: cambistas expedían documentos que podían ser cobrados en otra feria en un país diferente o en una feria del futuro en el mismo lugar. Eran rescatables en una fecha futura y a menudo eran descontados por una cantidad comparable a una tasa de interés.
Comenzando alrededor de 1100, la necesidad de transferir grandes sumas de dinero para financiar las Cruzadas estimuló el resurgimiento de la banca en Europa occidental. En 1156, en Génova, Italia, se produjeron los primeras contratos de divisas conocidos. Dos hermanos tomaron prestadas 115 libras genovesas y acordaron a los agentes del banco en Constantinopla la suma de 460 bezantes un mes después de su llegada a esa ciudad.
El primer banco moderno nació en Génova, el Banco di San Giorgio, en el año 1406,
La expresión banco tiene su origen en la deuda pública contraída por las ciudades italianas al comienzo del siglo XII. Estas deudas fueron denominadas “monti”, que significa “fondo común” ya que estaban formadas por las contribuciones de varias personas. De ahí, el nombre de “Monte de Piedad”, del italiano Monte di Pietà, para las entidades benéficas donde se puede empeñar pertenencias a cambio de dinero. Pero en aquel entonces, los germanos, que tenían una gran influencia en Italia y comenzaron a designar al fondo común, con la expresión Bank. Con el paso del tiempo, Bank fue italianizado en Banco y la acumulación de empréstitos públicos fue llamada indiferentemente Monte o Banco.
A medida que las circunstancias socioeconómicas fueron cambiando, los propios Montes de Piedad crearon cajas de ahorros para fomentar el ahorro entre las clases más humildes. El concepto de Caja de Ahorros apareció en Gran Bretaña en la segunda mitad del siglo XVIII debido al rechazo protestante a los planteamientos piadosos de los Montes de Piedad. Las primeras Cajas de Ahorro se fundaron en Alemania remplazando poco a poco a los Montes de Piedad.
Desde su nacimiento, Bancos y Cajas han jugado un papel clave en el movimiento de dinero y, sin duda, puede afirmarse que la evolución de estos siglos hubiera sido imposible sin estas organizaciones.